
Ramadán, el noveno mes del calendario lunar islámico, puede durar entre 29 y 30 días. Un mes islámico comienza con el avistamiento de la luna nueva creciente en el horizonte inmediatamente después de la puesta de sol. Los musulmanes divisan el horizonte occidental en búsqueda de la luna nueva en el día 29 de Sha’ban, el octavo mes (lunar). Si la luna nueva es divisada, entonces Ramadán se inicia con la puesta de sol; sin embargo, se procede con el ayuno recién en el próximo amanecer. Si la luna nueva no es divisada en el día 29 los musulmanes completan Sha’ban (el mes previo) en 30 días, y Ramadán empieza al día siguiente.
“¡Oh, creyentes! Se les prescribió el ayuno al igual que a quienes les precedieron para que alcancen la piedad”. (Corán 2:183)
“En el mes de Ramadán fue revelado el Corán como guía para la humanidad y evidencia de la guía y el criterio. Quien de ustedes presencie la aparición de la luna [correspondiente al comienzo del noveno mes] deberá ayunar; y quien estuviere enfermo o de viaje [y no ayunase] deberá reponer posteriormente los días no ayunados y así completar el mes. Dios desea facilitarles las cosas y no dificultársela; engrandezcan a Dios por haberlos guiado y así serán agradecidos”. (Corán 2:185)
Es por esto que a Ramadán se lo llama el mes del Corán, y por ello los musulmanes recitan el Corán frecuentemente en dicho mes.
El ayuno comienza al amanecer y termina con la puesta de sol. Los musulmanes se levantan antes del amanecer, comen su Suhur (comida antes de la hora del Fajr) y beben una cantidad de líquidos suficientemente abundantes para prepararse para el ayuno. El comer y beber cesa al amanecer. Durante el día no se admite ninguna actividad sexual, comer o beber. Además, el musulmán debe adherirse estrictamente a los códigos de ética del Islam ya que su violación puede infringir los requisitos del ayuno.
Ayunar mientras se lleva a cabo el mes de Ramadán es un acto de adoración requerido para todos los musulmanes una vez alcanzada la pubertad. Las mujeres que estén atravesando su ciclo menstrual o que aún se estén recuperando del período postparto posponen el ayuno hasta que terminen de atravesar dichas situaciones. También, pueden elegir posponer su ayuno quienes estén enfermos o se encuentren de viaje.
Los musulmanes ayunan porque Dios les ordenó que lo hicieran. Así mismo, pueden reflexionar acerca de los beneficios del ayuno, los cuales incluyen el desarrollo del control sobre el hambre, la sed y los impulsos sexuales; esforzarse por ser una persona de buena moral y fortalecer su sinceridad con el Creador. Durante el ayuno los musulmanes pueden realizar sus negocios y labores como de costumbre.
El ayuno es interrumpido tras la puesta de sol, generalmente comiendo dátiles y tomando agua o jugo. Sin embargo, cualquier comida o bebida lícita puede utilizarse para interrumpir el ayuno. A esto le sigue el Salat Al-Maghrib (oración posterior a la puesta de sol) y luego una comida completa. Después de un breve descanso, los musulmanes van a la mezquita para ofrecer el Salat Al-‘Isha (oración de noche) y más tarde una oración especial llamada Tarawih.