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Blog entry by Sam Sam

Alabado sea Al-lah, quien hizo de las palabras amables un acto de adoración, diciendo: “hablen a la gente de buenas maneras”. (El Corán, traducción comentada, Isa García 02:83)

Y nos ordenó hablar con la verdad, diciendo: “¡Oh, creyentes! Tengan temor de Dios y hablen solo con la verdad.” (33:70)

Hablar con la gente es un gran arte y un medio eficaz para construir relaciones y difundir el bien.

Lo primero a lo que debemos prestar atención es a la elección de las palabras. El Profeta, que la paz y las bendiciones sean con él, dijo:

“Que diga algo bueno o que guarde silencio”. (Relatado por Al Bujari y Muslim).

Las palabras amables son la clave para llegar a los corazones.

Entre las habilidades más importantes se encuentra la buena escucha. Escuchar con atención crea respeto mutuo y hace que la conversación sea más significativa.

La humildad en el hablar también es señal de fe, como dice Al-lah, Enaltecido sea: “Los siervos del Misericordioso son aquellos que caminan sobre la faz de Tierra con humildad, y cuando son increpados por los ignorantes les responden [con palabras de] paz”. (25:63)

Uno de los secretos para una comunicación eficaz es considerar la situación de la persona a la que se dirige, pues cada situación requiere un enfoque diferente. Se ha dicho: «Habla a la gente según lo que saben…»

Entre los errores que se deben evitar están la dureza y la grosería, pues estas alejan a la gente, mientras que la amabilidad la atrae y la acerca.

Una sonrisa sincera no debe ser menospreciada, pues el Profeta, que la paz y las bendiciones sean con él, dijo: «Tu sonrisa a tu hermano es caridad». (relatado por At-Tirmidhi).

Era costumbre del Profeta, que la paz y las bendiciones sean con él, hablar con claridad, comunicar a las personas lo que comprenden y decir solo lo que beneficia.

Dominar el arte de hablar es un acto de adoración y una virtud que requiere práctica y consciencia. Quien desee tener una influencia genuina debe temer a Dios en sus palabras y asegurarse de que sean beneficiosas y veraces.

¡Cuántas palabras han elevado a quien las pronuncia!

Pedimos a Dios que nos conceda las buenas palabras y que nuestras palabras sean fuente de luz y guía.