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Blog entry by Sam Sam

Todas las alabanzas son para Al-lah, quien ordenó predicar con sabiduría y bellas palabras, e hizo de la gentileza el fundamento de la influencia. Y que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con nuestro Profeta Muhammad.

El predicador se encuentra con diversos tipos de personas: quienes están de acuerdo, quienes discrepan y quienes son obstinados. Su verdadero éxito se revela en cómo trata a los opositores.

Lo primero que necesita el predicador es gentileza y bondad. Al-lah, Enaltecido sea, dice: “[Oh, Muhámmad] Por misericordia de Dios eres compasivo con ello”. (El Corán, traducción comentada, Isa García 03:159)

La gentileza abre los corazones, mientras que la dureza los repele. El Profeta, que la paz y las bendiciones sean con él, dijo: “La gentileza embellece todo”. (Narrado por Muslim)

Entre los medios más importantes se encuentra el diálogo con sabiduría, como dice Al-lah: “Convoca al sendero de tu Señor con sabiduría y bellas palabras. Argumenta de la mejor manera”. (16:125)

El diálogo sereno, basado en el conocimiento y la justicia, puede ser fuente de guía.

El predicador, también, necesita paciencia, siguiendo el ejemplo de los profetas, como dice Al-lah, Enaltecido: “Ten paciencia [¡oh, Muhammad!] como la tuvieron los Mensaje ros con más determinación, y no te impacientes con ellos”. (46:35)

Uno de los mejores métodos es repeler el mal con el bien, como dice Al-lah, Enaltecido sea: “No es lo mismo obrar el bien que obrar el mal. Responde con una buena actitud, y verás que aquel con quien tenías enemistad se convierte en un amigo ferviente”. (41:34)

Cuántas enemistades se han transformado en afecto gracias al buen carácter.

Además, es esencial comprender la discrepancia, pues no toda discrepancia debe ser condenada. Algunas discrepancias se basan en la interpretación académica, y las primeras generaciones de musulmanes diferían en sus opiniones, pero sus corazones permanecieron unidos.

Tampoco debemos olvidar orar por quienes discrepan, pues el Profeta, que la paz y las bendiciones sean con él, oró por su pueblo:

“¡Oh, Al-lah! Guía a mi pueblo…” (Narrado por Al Bujari y Muslim)

Tratar con quienes discrepan pone a prueba el carácter del predicador; con gentileza, sabiduría y paciencia, se puede llegar a los corazones, incluso si no se logra un acuerdo.

La guía está en manos de Al-lah, y el deber del predicador es transmitir el mensaje de la mejor manera.