
Todas las alabanzas son para Al-lah, Señor del Universo, y que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con el más noble de los profetas y mensajeros, nuestro Profeta Muhammad, y con su familia y todos sus compañeros.
La predicación del Islam no es solo palabras, sino una forma de vida y conducta. El mejor ejemplo a seguir para quien invita a la gente al Islam es el Profeta Muhammad (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él), quien encarnó el Islam en palabra y obra. La Madre de los Creyentes, Aisha (que Dios esté complacido con ella), dijo cuando se le preguntó sobre el carácter del Mensajero de Al-lah (que la paz y las bendiciones sean con él): “Su carácter era el Corán”. (Narrado por Ahmad, y es un hadiz auténtico).
El predicador debe seguir al Profeta (que la paz y las bendiciones sean con él) en su veracidad y confiabilidad. Al-lah, Enaltecido sea, dice:
“En el Mensajero de Dios hay un bello ejemplo para quienes tie nen esperanza en Dios, [anhelan ser recompensados] en el Día del Juicio y recuerdan frecuentemente a Dios”. El Corán, traducción comentada, Isa García (33:21)
Las palabras del predicador sincero tienen un gran impacto porque la gente confía en quienes concuerdan sus acciones con sus palabras.
También debe ser misericordioso y gentil, como dice Al-lah, Enaltecido sea: “[Oh, Muhámmad] Por misericordia de Dios eres compasivo con ellos. Si hubieras sido rudo y de corazón duro se habrían aleja do de ti”. (03:159)
El Profeta (que la paz y las bendiciones sean con él) dijo:
“Fui enviado para complementar el buen carácter” (narrado por Ahmad).
Parte de la guía del Profeta (que la paz y las bendiciones sean con él) fue la paciencia ante el mal comportamiento de los demás. Soportó mucho de su pueblo, y aun así dijo: “¡Oh, Al-lah! perdona a mi pueblo, porque no sabe” (reportado por Al-Bujari).
En resumen, el éxito del predicador depende de hasta qué punto sigue el ejemplo del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) en su carácter, adoración y trato. Al hacerlo, su predicación será sincera y eficaz, y habrá cumplido con su encargo como Al-lah le ordena.
¡Oh, Al-lah! Concédenos el seguimiento de la guía de tu Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él), y conviértenos en sus seguidores y aliados, y concédenos el seguimiento de su camino. Y que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con nuestro Profeta Muhammad, con su familia y con todos sus compañeros.