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Toda alabanza sea para Al-lah, quien ha honrado a la humanidad y la ha favorecido por encima de gran parte de Su creación, y ha hecho de los niños el adorno de esta vida y una responsabilidad depositada en sus padres y madres. Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con nuestro Profeta Muhammad, la misericordia enviada a la humanidad, quien fue el más compasivo con los niños y el más bondadoso en su trato con ellos, con su familia y todos sus compañeros.

¡Oh, Al-lah! Concédenos misericordia para con nuestros hijos, ayúdanos a cumplir con sus derechos y haz que sean fuente de alegría para nosotros en esta vida y en la otra.

El Islam precedió a los sistemas y estatutos humanos al establecer los derechos de los niños y el cuidado que merecen, y convirtió la conservación de estos derechos en un acto de adoración mediante el cual el siervo se acerca a su Señor, y una responsabilidad por la cual será juzgado ante Allah, Enaltecido sea. En el Islam, el niño es honrado desde el comienzo de su formación y tiene derechos establecidos que le garantizan una vida digna, una buena educación y un futuro justo.

Entre los más importantes de estos derechos se encuentra el derecho a la vida. Al-lah, Enaltecido sea, ha prohibido categóricamente la agresión y el asesinato de niños, siendo un pecado gravísimo. Él, Alabado sea, dijo: “no matarán a sus hijos por temor a la pobreza. Yo me encargo de su sustento y el de ellos”. (El Corán, traducción comentada, Isa García 06:151).

Asimismo, Enaltecido sea, dijo: “No maten a sus hijos por temor a la pobreza. Yo los sustento a ellos y a ustedes. Matarlos es un pecado gravísimo”. (17:31)

El Islam vino para erradicar las costumbres opresivas de la Arabia preislámica, incluyendo la práctica de enterrar vivas a las niñas. Proclamó que la vida de un niño es inviolable y que dañarla es un pecado grave ante los ojos de Dios.

Los derechos del niño no se limitan a la mera supervivencia; también incluyen el derecho a la atención médica, la nutrición y el apoyo psicológico. Esto incluye el derecho a la lactancia materna y a la atención temprana. Al-lah, Enaltecido sea, dice: “Las madres [divorciadas] podrán amamantar a sus hijos dos años si desean completar la lactancia”. (02:233)

El Islam también obliga al padre a proveer las necesidades del niño, cubriendo su alimentación, vestimenta y cuidado.

Otro gran derecho es el derecho del niño a la educación y la formación. Los padres son responsables ante Dios de enseñar a sus hijos la fe, los buenos valores y las virtudes. El Profeta, que la paz y las bendiciones sean con él, dijo: “Cada uno de ustedes es un pastor, y a cada uno se le pedirá cuenta por su rebaño”.

Entre las manifestaciones de esta responsabilidad se encuentra enseñar a los niños su religión, inculcarles virtudes y acostumbrarlos a la obediencia desde temprana edad. El Profeta, que la paz y las bendiciones sean con él, dijo: “Ordenen a sus hijos que oren cuando tengan siete años”.

El Islam también enfatiza el derecho del niño a la justicia y la igualdad entre sus hermanos. No está permitido favorecer injustamente a algunos hijos sobre otros. Porque esto engendra envidia y odio, y destruye la confianza en la familia. El Profeta, que la paz y las bendiciones sean con él, dijo: «Tengan temor de Dios y sean justos con sus hijos».

Entre los derechos que algunas personas pasan por alto se encuentra el derecho del niño a la misericordia, el afecto y el apoyo emocional. El Profeta, que la paz y las bendiciones sean con él, solía besar, cargar y jugar con, sus nietos, Al-Hasan y Al-Husayn. Cuando algunos se sorprendieron, dijo: «Quien no muestra misericordia, no recibirá misericordia».

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, era consciente de los sentimientos y necesidades de los niños. A veces prolongaba su postración por compasión con ellos, y acortaba su oración si oía llorar a un niño, por compasión con su madre. Esto demuestra que un niño necesita no solo alimento y vestimenta, sino también amor, atención y seguridad.

Parte del cuidado completo del niño es elegirle un buen nombre para él, uno que inspire respeto y lo proteja del ridículo o el daño psicológico. El Profeta, que la paz y las bendiciones sean con él, cambió nombres inapropiados de personas por otros buenos, por consideración a ellas y como muestra de respeto hacia las mismas.

Los hijos son una gran responsabilidad, y el futuro se construye sobre su correcta educación; descuidar sus derechos da origen a los problemas que aquejan a las sociedades. Por lo tanto, el cuidado de los niños no es responsabilidad exclusiva de la familia, sino de toda la sociedad.

En conclusión, pedimos a Al-lah, Enaltecido sea, que nos conceda el éxito en el cumplimiento de los derechos de nuestros hijos de una manera que le agrade, y que los convierta en descendientes justos que beneficien a su religión, su nación y su patria.

¡Oh, Dios! Bendice a nuestros hijos, guíalos por el camino de la rectitud, protégelos del mal y ayúdanos a criarlos de una manera que te complazca.