
Todas las alabanzas son para Al-lah, quien ordena la veracidad y la confiabilidad, convirtiéndolas entre las mayores cualidades de los creyentes. Que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con aquel que, antes de su profecía, era conocido como «el Confiable».
La veracidad y la confiabilidad son dos nobles virtudes sobre las que se asienta el fundamento de la religión. Mediante ellas, los corazones se purifican, la vida se endereza y las sociedades se preservan.
Al-lah ha mencionado la veracidad y la confiabilidad en numerosos pasajes de Su Libro Sagrado. Exaltado sea, dijo:
“Le propuse a los cielos, a la Tierra y a las montañas revelarles el Mensaje, pero se rehusaron a cargar con ello porque sintieron temor. Pero el ser humano aceptó llevar la carga; el ser humano fue injusto [consigo mismo] e ignorante [de las consecuencias de asumir esa responsabilidad.” (El Corán, traducción comentada, Isa García 33:72)
También, ordenó a Sus siervos: “¡Oh, creyentes! Tengan temor de Dios y permanezcan junto a los que dicen siempre la verdad”. (09:119)
La veracidad es la conformidad de las palabras con las acciones, y la confiabilidad es el cumplimiento y la preservación de los derechos.
El Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, explicó la grandeza de esta virtud, diciendo:
“Aférrense a la veracidad, pues la veracidad conduce a la rectitud, y la rectitud conduce al Paraíso…”.
Además, advirtió contra la mentira, pues es un camino hacia la maldad y el Fuego del Infierno (Relatado por Al Bujari y Muslim).
Entre las manifestaciones de la veracidad en el habla se encuentra el esfuerzo por ser veraz en el habla y evitar la mentira en todas sus formas. El Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, dijo:
“Las señales del hipócrita son tres: cuando habla, miente…” (Relatado por Al Bujari y Muslim).
La mentira es característica de los hipócritas, y la veracidad, de los piadosos.
En cuanto a la confiabilidad en las acciones, abarca el cumplimiento con las obligaciones, ya sean derechos de Dios o derechos de las personas. Tales como salvaguardar los depósitos, cumplir las promesas, perfeccionar el trabajo, ofrecer consejos sinceros y ocultar las faltas. Al-lah, Enaltecido sea, dice: “[Son de los bienaventurados quienes] sean fieles a la confianza depositada en ellos, cumplen con sus compromisos y acuerdos.” (08:23)
Esto incluye, también, la honestidad en las transacciones, especialmente al comprar y vender. El Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, dijo:
“Si son veraces y transparentes en sus tratos, su transacción será bendecida…” (Relatado por Al Bujari y Muslim).
Entre las mayores responsabilidades se encuentra la del conocimiento y la de la predicación del Islam. El predicador tiene la responsabilidad de transmitir la verdad sin distorsión ni ocultamiento. Allah, Enaltecido sea, dice: “Quienes ocultan a la gente las evidencias y la guía que he revelado luego de haberlas evidenciado en el Libro, serán malditos por Dios y toda la creación”. (02:159)
Así pues, la veracidad y la confiabilidad son el adorno del creyente, el honor de quien invita al Islam y el camino hacia el amor de Al-lah y el Paraíso. Que el musulmán se esfuerce por encarnar estas cualidades tanto externa como internamente, en palabra y obra.
Pedimos a Al-lah que nos conceda la veracidad y la confiabilidad, y que nos haga entre sus siervos sinceros.